martes, 11 de noviembre de 2014

UN PUENTE por LEONARDO SLUTZKY




Un puente sobre una tupida floresta.
Su final es misterioso, oscuro, ignorable.
Caminamos tranquilos por el puente, alegres.
De tanto en tanto miramos debajo.
Allí se revuelcan en sus problemas, otros.
Otros son como nosotros, que tenemos que entender.
Ayudar con una mano para que suban al puente.
Nuestro aullido solidario se pierde en la indiferencia
¿Avanzará la esperanza?

 LEONARDO SLUTZKY

PAZ LEJANA, PAZ CERCANA por ENENA RUBINS



Paz, paz, paz,
clama el mundo convulsionado.
Hombres ilustres se encuentran,
negocian, negocian, negocian.
Comisiones de aquí,
comisiones de allí.
Mientras los pueblos gimen,
entierran a sus hijos,
intentan vivir normalmente.
Rugen los aviones.
Los misiles traspasan las fronteras.
¿Existen hoy las fronteras?
Tregua, tregua, tregua
le ordenan al otro.
No quieren ser los primeros.

Cada vez más lejana.
¿Cada vez más cercana?
Paz, paz, paz.

ELENA RUBINS


VIENTO por ANY CARMONA



El viento persiste en recordarte
¿Cómo olvidarte si el viento te trae
si la playa te evoca
si el eterno mar te nombra?

¡Ah! este viento marino
que socava tu ausencia.
Este diálogo afilado
de la arena y las algas.
Estas voces dolientes
desangrando nostalgias.

¿Cómo olvidarte
si cada tarde una paloma parda,
la tuya,
anida sobre nuestra roca?

Y por el aire
vuela un pequeño hilo,
de tus vestigios…

ANY CARMONA



lunes, 10 de noviembre de 2014

IMAGEN LIBERADA por NORA MEDBEDIOFF


¡Qué bonita sensación, mis pies oscuros hundiéndose en las matas de pasto sonoro, oloroso e infinito!
La música acompasada llegaba hasta nosotros con su soncorocosongo, haciendo hamacar las caderas.
Lenguas umbrosas blandían las polleras ora rojas, ora doradas.
Era la hora del placer profundo de la selva cautiva.
Era el cenit caprichoso de las esclavas liberadas.
Los labios carnosos y risueños pronunciaban oraciones de gracias y sorpresa.
Brazos macizos y brillosos esperaban encerrar amores traviesos.
Destellos de ensueño guardando muslos anhelantes.
De pronto creció el compás  y se abrió la presencia varonil ansiada, tomando la flor blanca hasta la cuenca virginal.


NORA MEDBEDIOFF

SI TÚ MURIERAS por CLARA KIRZNER




 Porque te fuiste
sé qué pasaría:
Las estrellas dejarían de brillar,
el sol perdería su luz,
el universo, su camino
y ya nada volvería a ser igual.
Sin ti mi vida sería un oscuro
y largo laberinto.
Si tú murieras…

CLARA KIRZNER


EL LOBO Y LA PALOMA por DORA GALÍN


El cielo cubierto de densas nubes espumosas, amenazaba la corriente traslúcida que el aire desparramaba sobre las frondosas hojas de los árboles, opacando la blancura de la paloma que habitaba en ellos.
Más abajo, rozando las raíces de vegetación diversa, con verdes brillantes salpicados de rocío, un lobo, husmeando a su alrededor, comenzó a olfatear el suelo, a frotar con sus patas, la tierra húmeda y las hierbas perfumadas, más los pétalos de flores dulzonas como la miel, que le iban despertando su apetito ya demorado, como caníbal en tiempos de abstinencia.
Recorrió agazapado el lugar, arrancando raíces tiernas y pequeñas ramas que se brindaban a sus garras y crujían entre los dientes de su bocaza, y que al devorarlos con fruición, aplacaban su estómago voraz. Echóse para atrás, algo satisfecho, a tomar un respiro y seguir en la búsqueda. Su vista alcanzó a divisar a la pequeña paloma, que ya había perdido su inmaculada blancura, teñida por el gris intenso del viento que se tornaba huracanado, haciendo balancear a la trémula ave, ya herida en sus suaves alas como abanicos cerrados.
Inmóvil, sin fuerzas, se dejó caer, no podía luchar más.
De pronto, un rugido estremecedor, muy cerca de ella, envuelto en una bocanada de aire denso, maloliente, le dio un vuelco, arrastrando su pequeño cuerpito desfallecido.
Oh!, el lobo tenía a su presa muy cerca, yacía en un hueco pequeño, en que las gotas demoradas de la lluvia, habían hundido la tierra. Las garras del animal se metieron en el pozo oscuro, lleno de hojas marchitas, amontonadas, resbaladizas, y a medida que las sacaba para devorarlas, el cuerpo del lobo se metía más profundo.
De pronto, un desprendimiento de tierra mojada, acumulada con restos de pedregullo y ramas, lo fue hundiendo hasta dejarlo completamente tapado.
Mientras, la paloma quieta, inerte, no sabía lo que estaba sucediendo.
El agua cesó, las nubes se aclararon pasando por un hermoso arco iris. El calor del sol, que irradiaba sus rayos como palas salvadoras, secó su cuerpo y sus alas, hasta que fue recobrándose de a poco, y pudo levantar vuelo.

DORA GALÍN

SUEÑO DE AMOR por DORA GALÍN




 Brazos que abrazan
como arcos humanos,
llevando la vida
en un sueño infinito.

Los cuerpos vibrantes,
los labios cercanos,
el beso esperado, latente,
como el mar bravío que busca la ola,
cobijando en su seno
el acto de amor más supremo.

DORA GALÍN